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| Foto: Eva Tecún. Tomada en 2019. |
El periodismo llegó a mi vida por añadidura… Lo que inició como una aventura,
es hoy mi proyecto de vida.
“Si caminara sólo hacia delante,
te podría contar
cómo es el olvido”,
Humberto Ak’ab’al.
Han pasado 20 años…
El 15 de agosto de 2006 salió por primera vez al aire el programa “Cómo es mi país” en la Radio Comunitaria Snuq’ Jolom Konob’[1] en Santa Eulalia, Huehuetenango. Ese fue el momento fundacional del proyecto periodístico que hoy considero consolidado. Era el seguimiento de una serie de acciones dispersas vinculadas a la comunicación como los deseos de un niño y después adolescente, que busca hallarle gusto a una actividad, ya que varias de mis compañeras y compañeros de estudio, saben dibujar, cantar, estudiar matemáticas, que posiblemente me ponían en desventajas de autoestima y satisfacción personal.
De esas actividades dispersas, ubico algunas que posiblemente no sean las que hayan influido para que yo tomara el camino de la comunicación, como, pasar a dejar saludos en la primera emisora evangélica en Santa Eulalia, aunque en la casa difícilmente escucharía a la hora de su difusión, porque no siempre teníamos un radioreceptor a la mano; o la gestión de la transmisión de la misa de la fiesta San Miguel en la radio Santa Cruz[2] en 2004, la misma gestión se requirió en 2005, aunque esta vez con dificultades porque Leonel y Ronaldo ya no estaban dispuestos de involucrarse. Los tres hasta esa fecha éramos acólitos.
Sin embargo, en 2006 el profesor Rodrigo Floretín Simón nos pidió analizar el himno nacional para el curso de formación musical, ya en esa fecha me había propuesto narrar partidos de fútbol y cuando lo hice la primera en el aniversario del Instituto de Educación Básico por Cooperativa[3], el director Carlos Ernesto Cano González, pidió un aplauso diciendo: pido un aplauso para el locutor que va a viajar a narrar los partidos del Mundial en Alemania.
Aquel ejercicio que había solicitado el profesor Rodrigo, encajó en el contexto de la discusión y organización de la consulta comunitaria en Santa Eulalia el martes 29 de agosto de 2006. Por eso el 3 de agosto de aquel año llevé la solicitud del programa “Cómo es mí país” a la radio comunitaria, dos semanas después ya tenía programa.
Fue el secreto que guardé mejor en dos semanas. No le diré a nadie, pensaba, con el miedo que alguien se atreviera a decirme cualquier broma o en el peor de las circunstancias que dijeran que no podría, como había pasado en otros momentos y por otras cosas, aunque al final del primer programa la reprimenda llegó con el miedo que se reeditara una segunda versión de desapariciones como había ocurrido con vecinos durante la guerra interna. La reprimenda fue más de recomendaciones de la familia con el “siempre tené cuidado” y el asombro de algunos compañeros del instituto.
● Al principio, fue la pregunta
A la fecha por mucho esfuerzo que hago para explicarme el nombre de aquel programa, no lo encuentro. Sin embargo, el ¿cómo? es una de las preguntas que las y los periodistas nos hacemos todos los días, para comprender una situación de interés público al que debemos hacerle cobertura y difusión.
A pesar de que ha sido considerada la última pregunta en llegar a establecer el método de acción periodística desde los tiempos de Harold Lasswell, va más allá de la búsqueda de una respuesta simple; cuestiona el tiempo, el espacio y otros elementos de una circunstancia, a partir de los aportes de la ciencia, la filosofía y la literatura como ha ocurrido en Latinoamérica en los últimos tiempos con los aportes de Gabriel García Márquez[4] y Javier Darío Restrepo[5], como también lo han hecho los pueblos indígenas que contribuyen a una sociedad con pensamiento crítico, con la finalidad de preservar las culturas milenarios antogónicas a los estados nacionales bicentenarios.
Esta la pregunta establece varios marcos de acción:
La modalidad de contar las secuencias y detalles de los hechos;
El funcionamiento de un sistema y un proceso;
La apelación al ejercicio periodístico acerca del procesamiento de un hecho o varios hechos próximos a comunicarse;
También, apela el compromiso con las y los interlocutores para reconstrucción de los hechos y la relación con audiencia desde la ética.
Consideró que el cómo es también un deseo y utopía, para aceptar, negar e interpretar el pasado y el presente, para construir el futuro, con la necesidad de cambiar las circunstancias. Ese debe ser camino del periodismo y la comunicación social, hablar de los deseos y las utopías de las comunidades, los sectores, colectivos y pueblos, que autogestionan la vida con sus propios sistemas para un mañana mejor.
Cuando nació el proyecto radiofónico Cómo es mi país, no buscaba ir más allá del relato de las secuencias de la historia oficial y probablemente con una interpretación crítica limitada. Posiblemente como el deseo de contarla en ese año, en dónde la consulta comunitaria era una referencia que permitía hablar de una nueva forma de explotación y de colonialismo.
El programa Cómo es mí país, no fue un programa piloto, fue una exploración al mundo y a mi futuro personal y profesional. Fue la punta de lanza que me traería a estos 20 años.
● La calle me enseñó los matices del periodismo
Puedo asegurar que la primera cobertura que formé parte fue la que se hizo para la consulta comunitaria del 29 de agosto. Desde el programa hablaba de manera superficial de la importancia de la consulta, nos deben preguntar, es nuestro derecho, recuerdo que decía. Un día antes, Diego Martínez y Sebastián[6] me dijeron que debía llegar ese martes a la radio temprano. Así lo hice.
Ví ese día la llegada de diferentes delegaciones de los movimientos sociales e indígenas, que asistieron en calidad de observadores, recuerdo que se mencionaba a la escritora Manuela Camus, autora del estudio sobre migración en el norte de Huehuetenango “Comunidades en movimiento”, que leería años después; de los medios de comunicación Mike Castillo de Prensa Libre y otro de Nuestro Diario. Lo recuerdo porque María Pedro, la presidenta de la radio los saludó en la transmisión; también estaban José López y Pablo Alonzo de Radio Santa Cruz, quienes realizaron su cobertura en el salón municipal en donde hice la mano alzada contra el no, porque el Cantón San Miguelito[7] en donde asistió mi familia quedaba a unos cuantos minutos de ahí.
Al día siguiente, Rigoberto Juárez[8] llegó a la radio a dar los resultados, había ganado el no. La Municipalidad emitió un acuerdo municipal para respaldar la consulta. Con el alcalde[9] de aquel año, hasta asumo que el documento fue acordado a regañadientes. Ese 30 de agosto, una delegación tomó camino a la ciudad de Guatemala para presentar en distintas instancias del gobierno los resultados de la consulta.
En este camino iniciado en Santa Eulalia, fui comprendiendo que la Comunicación Social no es retórica, sino influye en la vida y en el bienestar de las personas, las comunidades, las organizaciones y para nosotros los pueblos indígenas. Ahí donde las y los periodistas están llamados a atender. A visibilizar las injusticias, la criminalización, el despojo, el racismo, denunciar las violaciones de derechos humanos como el genocidio; y hablar y escribir sobre los sueños, la memoria histórica, la defensa de la autonomía universitaria y de los territorios y los deseos de una vida posible.
● Producir un mensaje propio
Una vez Daniel Pedro[10], quien era de la junta directiva de la radio, nos decía en una conversación, “tenemos que producir un lenguaje propio, un programa propio aquí en la radio, porque sino si solo imitamos a las otras radios, mejor apaguemos la nuestra y vayamos a escucharlas”. No dijo cómo hacer, dijo cómo no hacer.
Aquel llamado al lenguaje y programa propio no era únicamente una variación en la parrilla de programación, sino establecer un proyecto que visibiliza la lucha histórica de los pueblos en diferentes tiempos como la colonia, la independencia criolla, la revolución liberal, la contrarrevolución, genocidio y la imposición de otras formas de violencia en el siglo XXI.
El llamado abandonar cualquier acción que invisibiliza la lucha y la resistencia de los pueblos y de diferentes sectores de la sociedad, para acortar las distancias de la lejanía, para buscar la justicia ante las comunidades violentadas y normalizar que salir en los medios de comunicación, no se necesitar ser famoso, cometer delitos y romper con el tejido local.
● El tratado general sobre el Periodismo
El periodismo ahora tiene oportunidad de consolidar esquemas que pueden partir a definir la razón de la existencia de los proyectos de comunicación e información, porque así profundizará las entrañas de los deseos más genuinos de la humanidad y la puesta en escena de los actos más los más inhumanos en la faz de la tierra, pero su fin no es fomentar más violencia, lejanía y aislamiento, sino existir para la comunidad y comunicar un mundo posible.
El periodismo debe ser diferente como lo plantea Daniel, con sentido de las comunidades. Debe ir más de las salas de redacción, es por naturaleza un ejercicio itinerante. No hay nada más satisfactorio que con la actividad periodística se cambia el curso de algunos acontecimientos en lo inmediato o a lo largo del tiempo. La historia lo ha demostrado.
Esos cambios que propicia el periodismo, muchas veces es rompiendo el paradigma. En donde las personas son sujetas de derechos; en donde al visibilizar las necesidades no es afán de ser un protectorado; señalar las fallas del gobierno y las instituciones, que tienen una obligación que cumplir, no responde a activismo partidario y un acto de fiscalización y promoción de derechos no es conspirar contra el régimen de turno.
El periodismo debe tejer redes, comunidades, colectividades con sentido humano, porque le corresponde revelar los nombres y los rostros que quienes impulsan las injusticias. A partir de ahí, los proyectos autoritarios caminarán sobre arenas movedizas.
● Mi proyecto: causa y testimonio
Hoy cabe la pregunta… ¿Cómo es mi periodismo?
Partiendo del deseo[11] como propuesta de acción, que busca transformaciones, se materializa en dos aspectos: causa y testimonio. Han sido la guía hasta este lugar y a este tiempo.
La causa. El periodismo no es, sino reivindicación la democracia, la libertad de expresión y la lucha histórica de los pueblos, la participación y la pluralidad de las comunicaciones y un decido actor contra la desinformación. Debe estar al servicio de la comunidad. Estar al alcance de aquellas personas, colectivos y comunidades que luchan contra la injusticia, la criminalización, la desigualdad, la explotación, el expolio, el racismo y otros países que nos que hacen daño.
El gremio de periodistas no solo debemos luchar para que nos dejen hacer periodismo. Esa idea nos desnaturaliza como seres humanos. Nuestro trabajo es defender un bien para nuestra comunidad porque la información, según la UNESCO es un bien público.
El testimonio. Puede que sea una experiencia personal, pero depende de las y los periodistas, cuánta oscuridad queremos iluminar o cuánta luz queremos ofrecer a quienes nos lee, nos miran y nos escuchan. Posiblemente, el testimonio se puede ligar con las anécdotas, pero en el periodismo, es la esencia de nuestro trabajo, con él demostramos cómo operan las maquinarias ideológicas y económicas que provocan las injusticias.
En estos años, el periodismo se ha enfrentado a la violencia, pero la difusión de los hechos y denunciar las injusticias, reviva la esperanza, el respeto mutuo y bien común.
Si solo se usa este oficio y profesión para condenar a las comunidades a sufrir los embates de la brutal violencia, eso no será periodismo. Una publicación debe ser un medio para luchar por el bien de la humanidad.
Solo así se cumplirá todos los propósitos del periodismo.
Posdatas, mi reconocimiento
A la Radio Comunitaria Snuq’ Jolom Konob’, que me abrió el camino al periodismo;
A los medios de comunicación y organizaciones sociales, que han respaldado este trabajo;
A los hombres, mujeres, comunidades, estudiantes y otros sectores que luchan por las causas justas;
A mis amistades que han impulsado el trabajo más allá de la empatía y solidaridad;
A ustedes, que me escuchan, que me leen, porque juntos hemos llegado a este lugar y en este tiempo.
Simón Antonio Ramón,
Periodista Maya Q’anjob’al.
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[1] La Radio Comunitaria Snuq’ Jolom Konob’, que se transmite en el idioma Maya Q’anjob’al, es uno de los medios de comunicación reconocidos por la defensa del territorio y los derechos de los pueblos indígenas, ubicado a más de 200 kilómetros de la ciudad de Guatemala.
[2] La Radio Santa Cruz es una emisora católica que se transmite desde Santa Cruz Barillas, Huehuetenango.
[3] Centro Educativo fundada en 1969. En 2006 era la única entidad que impartía el ciclo básico a estudiantes de Santa Eulalia.
[4] Gabriel García Márquez, es periodista y Premio Nobel de Literatura de 1982; en 1995 fundó la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano que a la fecha se conoce como Fundación Gabo.
[5] Contemporáneo de García Márquez, reconocido por sus escritos y pensamientos sobre la ética periodística.
[6] Son comunicadores de la Radio Snuq’ Jolom Konob’ en 2006.
[7] Es una comunidad que forma parte del casco urbano de Santa Eulalia, Huehuetenango.
[8] Reconocido dirigente comunitario del pueblo Maya Q’anjob’al.
[9] La duda surge porque en 2012 a 2016, censuró la Radio Comunitaria en dos ocasiones; en 2014 cortó la energía eléctrica en una transmisión, porque la emisora funciona en una localidad municipal; el 20 de enero de 2015 con trabajadores de la Municipalidad y simpatizantes censuraron a la radio. Se logró la apertura por la gestión de los directivos en una nueva administración municipal en 2016. Denunció a autoridades comunitarias en 2015, lo que provocó el encarcelamiento de Rigoberto Juárez, como coordinador del Gobierno Plurinacional Q’anjob’al, Chuj y Akateka; y la Domingo Baltasar.
[10] Daniel Pedro Mateo, fue profesor y dirigente comunitario de Santa Eulalia, quien, junto a Rigoberto Juárez, Domingo Baltasar, llevaron la coordinación de la consulta comunitaria realizada en 2006. En 2013 fue desaparecido y asesinado, su cuerpo apareció una semana después de haber sido desaparecido. Fue uno de los fundadores de la Radio Comunitaria y de la Clínica Médica Skawil Konob’.
[11] Carl Jung señala que el deseo no es un capricho, sino aparece en el inconsciente para buscar o impulsar transformaciones.
